¿Por qué recuerdas una experiencia sensorial?

Seguro te ha pasado que entras a una tienda, caminas unos minutos, miras algunas cosas y sales sin comprar absolutamente nada. Sin embargo, días después todavía recuerdas el olor del lugar, la música que estaba sonando o incluso cómo te sentiste mientras estabas allí.

También puede ocurrir que cuando escuchas una canción, percibes cierto aroma o ves una combinación de colores y automáticamente piensas en un lugar que visitaste hace meses o incluso años.

No necesariamente recuerdas cuánto costaban los productos, recuerdas cómo se sentía estar ahí.

Eso tiene mucho que ver con la experiencia sensorial, la memoria y la forma en la que nuestro cerebro relaciona determinados estímulos con momentos, emociones y lugares.

Y es precisamente ahí donde aparece el marketing sensorial.

¿Qué es una experiencia sensorial?

Una experiencia sensorial ocurre cuando diferentes elementos de un lugar estimulan uno o varios de nuestros sentidos: lo que vemos; lo que escuchamos; lo que olemos; lo que tocamos y, en algunos casos, lo que probamos.

Aunque parezcan detalles independientes, nuestro cerebro los procesa como parte de una misma experiencia. Por ejemplo, al entrar a una cafetería, no solamente estás tomando café, también percibes el aroma del café recién preparado, escuchas música de fondo, sientes la temperatura de la taza, observas la iluminación del lugar y pruebas diferentes sabores.

Todo sucede al mismo tiempo, por eso algunas experiencias sensoriales terminan siendo mucho más memorables que simplemente ver un anuncio en el celular.

La investigación sobre comportamiento del consumidor lleva décadas estudiando este fenómeno. Hoy se sabe que estímulos como el color, la música y los aromas pueden modificar nuestras emociones, nuestra percepción de un espacio y hasta la forma en la que evaluamos lo que ocurre dentro de él.

¿Por qué una experiencia puede quedarse en tu memoria?

Nuestro cerebro no guarda cada momento con el mismo nivel de importancia. Las experiencias que generan atención, sorpresa o emoción tienen más posibilidades de convertirse en recuerdos significativos.

Por eso probablemente puedes olvidar una publicidad que viste ayer, pero recordar perfectamente el olor de la casa de tus abuelos, una canción de tu adolescencia o el ambiente de un viaje especial.

Los sentidos funcionan como pequeñas puertas hacia esos recuerdos y uno de los casos más interesantes es el olfato.

Diversas investigaciones han encontrado que los recuerdos provocados por aromas pueden sentirse especialmente vívidos y emocionales. Esto se relaciona, entre otras cosas, con las conexiones del sistema olfativo con regiones cerebrales involucradas en emoción y memoria.

En un estudio sobre recuerdos autobiográficos provocados por olores, los participantes calificaron los recuerdos asociados a aromas como más vívidos que aquellos provocados por palabras.

En otras palabras, un aroma puede convertirse en una especie de botón de reproducción de recuerdos.

Quizás por eso hueles cierto perfume y piensas inmediatamente en una persona, o pasas frente a una panadería y recuerdas las mañanas de tu infancia. Las marcas también pueden formar parte de esas asociaciones.

Entonces, ¿qué es el marketing sensorial?

El marketing sensorial consiste en utilizar estímulos relacionados con nuestros sentidos para construir una determinada experiencia. Pero no tienes que imaginarlo como una técnica complicada. Muchas veces ocurre frente a nosotros todos los días.

Una tienda puede utilizar determinado tipo de iluminación, una cafetería puede construir su ambiente alrededor del olor del café y la música, una marca de cosméticos puede permitirte tocar, probar y oler sus productos.

Un parque temático puede combinar sonidos, movimientos, aromas, temperatura, imágenes y decoración para hacerte sentir dentro de una historia. Cuando estos elementos tienen coherencia entre sí, dejan de sentirse como detalles separados. Se convierten en una experiencia. Y algunas marcas son especialmente buenas haciéndolo.

En Disney, no ves una historia, entras en ella

Disney es probablemente uno de los ejemplos más fáciles de entender. Cuando visitas uno de sus parques, prácticamente todo lo que te rodea participa en la experiencia.

Hay música, iluminación, escenarios, texturas, movimientos, sonidos, agua, aromas. Incluso momentos diseñados para sorprenderte.

Disney reconoce oficialmente que Disneyland es un entorno con una alta cantidad de estímulos sensoriales. Su propia guía de accesibilidad divide las características sensoriales de las experiencias del parque en 11 categorías diferentes, entre ellas aromas, iluminación, ruidos, oscuridad, movimiento, agua y elementos sorpresa.

Eso ayuda a entender por qué muchas personas no recuerdan Disney únicamente como “un parque con atracciones”.

Recuerdan una sensación completa, el sonido al entrar, a apariencia de una calle, una atracción, una canción, un olor, una comida y esas pequeñas piezas terminan formando un recuerdo mucho más grande.

Starbucks es café, aroma, música y ambiente

Ahora piensa en Starbucks. Incluso si nunca compras café allí con frecuencia, probablemente puedes imaginar cómo luce uno de sus establecimientos.

Y eso no ocurre solamente por el logo, Starbucks habla abiertamente de la importancia de elementos como el aroma del café, el sonido de las tazas, los muebles y el ambiente general dentro de sus cafeterías. Además, la compañía afirma que la música forma parte de la experiencia Starbucks desde hace más de 40 años.

Incluso sus espacios Starbucks Reserve llevan esta idea más lejos.

La Starbucks Reserve Roastery de Chicago, por ejemplo, cuenta con aproximadamente 35.000 pies cuadrados y está planteada como una experiencia inmersiva alrededor del café, incluyendo elementos relacionados con aroma, sabor y sensación en boca.

No estás solamente viendo un producto, puedes escuchar cómo se prepara, olerlo, probarlo, observar el proceso y permanecer dentro del ambiente.

Esa suma de estímulos construye una experiencia sensorial reconocible.

IKEA, te permite entrar a una casa que todavía no es tuya

IKEA, en lugar de limitarse a exhibir muebles separados en estanterías, crea cocinas, dormitorios, salas, comedores y te permite caminar por esos espacios.

La propia IKEA describe sus showrooms como espacios donde los visitantes pueden ver, tocar y experimentar los productos y eso cambia completamente la experiencia. Ya no ves solamente un sofá, por unos segundos puedes imaginar cómo quedaría ese sofá en una sala.

La experiencia comienza a mezclarse con tu imaginación y cuando la imaginación y la emoción entran en juego, recordar el momento puede hacerse más fácil.

LEGO, tocar sigue siendo parte del juego

LEGO podría vender cajas y limitarse a mostrar productos terminados. Pero una parte importante de la esencia de la marca siempre ha sido jugar.

En su tienda insignia de Nueva York, por ejemplo, LEGO desarrolló experiencias donde la tecnología transforma paredes, pisos y techos utilizando animaciones, iluminación, sonidos y música.

Una de esas experiencias dura aproximadamente 20 minutos y busca que niños y adultos interactúen con el entorno mientras juegan. La tienda deja de ser solamente un lugar donde comprar juguetes para convertirse en un lugar donde jugar. Posiblemente olvides qué caja viste en una estantería, pero es más difícil olvidar lo que hiciste con ella.

Lush, entrar y querer olerlo todo

Lush es otro ejemplo muy evidente de experiencias sensoriales, sus productos llaman la atención por los colores, las formas, las texturas y especialmente los aromas.

En sus experiencias de spa, la propia marca habla de combinar tacto, elementos visuales, música, productos y fragancias. Incluso describe una de sus ubicaciones como un “oasis sensorial” y ofrece 11 tratamientos planteados como experiencias inmersivas.

La lógica nuevamente es la misma, no solamente observas un producto, lo hueles, lo pruebas, lo tocas, ves cómo cambia y el cerebro recibe mucha más información para construir un recuerdo.

Tus sentidos pueden cambiar incluso la manera en la que percibes un lugar

Los estímulos sensoriales no solamente ayudan a recordar, también pueden influir en cómo nos sentimos mientras estamos viviendo una experiencia.

En una investigación publicada en Frontiers in Human Neuroscience en 2025, 27 participantes recorrieron ambientes comerciales simulados mediante realidad virtual mientras los investigadores analizaban respuestas fisiológicas.

Los ambientes multisensoriales percibidos como agradables estuvieron relacionados con cambios significativos en la variabilidad de la frecuencia cardiaca, un indicador asociado en ese estudio con una mayor respuesta de relajación.

Incluso el color puede tener un peso enorme en nuestras primeras impresiones.

Una revisión citada en esa investigación señala que algunas evaluaciones iniciales de productos pueden producirse en alrededor de 90 segundos, y que el color puede representar entre el 62 % y el 90 % de esas evaluaciones en determinados contextos.

Eso no significa que exista un color mágico que automáticamente haga que nos guste algo, significa que nuestro entorno comunica constantemente con nosotros, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

Por eso puedes recordar una empresa aunque nunca hayas comprado allí

Ahora volvamos a la pregunta inicial, ¿por qué recuerdas una empresa donde nunca compraste?

Porque comprar no es el único momento que puede generar memoria; tal vez recuerdas el aroma cuando entraste; la canción que estaba sonando; una iluminación diferente; cómo estaban organizados los espacios; algo que pudiste tocar; una persona que te atendió; o simplemente cómo te sentiste allí.

Tu cerebro puede relacionar esos estímulos con el lugar y construir una asociación. Cuando vuelves a encontrar uno de esos estímulos, la asociación puede reaparecer.

Ahí está buena parte de la fuerza del marketing sensorial. No se trata únicamente de lograr que alguien compre inmediatamente. Una experiencia sensorial también puede lograr algo mucho más cotidiano, que un lugar tenga personalidad dentro de nuestra memoria.

Haz una prueba la próxima vez que salgas

La próxima vez que entres a una tienda, restaurante, hotel, cafetería o centro comercial, observa algo que normalmente pasaría desapercibido.

¿Qué música escuchas? ¿Qué aroma tiene el lugar? ¿Cómo es la iluminación? ¿Qué puedes tocar? ¿El espacio te hace caminar rápido o quedarte un poco más? ¿Cómo te hace sentir? Después pregúntate ¿todo eso ocurrió por casualidad?

Probablemente comenzarás a descubrir muchas experiencias sensoriales que antes simplemente sentías, pero no identificabas. Y quizá entiendas por qué algunas marcas desaparecen de tu cabeza apenas sales de la tienda, mientras otras permanecen allí durante años.

Porque muchas veces no recordamos solamente lo que vimos, recordamos lo que sentimos.

FAQ’S

¿Qué es una experiencia sensorial?

Una experiencia sensorial es aquella que estimula uno o varios de nuestros sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Puede ocurrir en una tienda, un restaurante, un parque temático, un hotel o incluso al utilizar un producto. Cuando varios estímulos se combinan de forma coherente, la experiencia puede resultar más fácil de recordar.

¿Por qué recordamos una marca aunque no hayamos comprado nada?

Porque nuestro cerebro no recuerda únicamente las compras. También almacena emociones, sonidos, aromas, imágenes y situaciones. Si una visita genera una sensación particular o presenta estímulos diferentes a los habituales, puede convertirse en un recuerdo incluso si no hubo una compra.

¿Qué sentido está más relacionado con la memoria?

El olfato tiene una relación especialmente estrecha con la memoria y las emociones. Por eso un aroma puede hacer que recordemos rápidamente una persona, un lugar o una etapa de nuestra vida. Sin embargo, las experiencias sensoriales más completas suelen combinar varios sentidos al mismo tiempo.

¿Los aromas realmente pueden hacer que recordemos un lugar?

Sí. Los olores pueden funcionar como detonantes de recuerdos autobiográficos. Por ejemplo, el aroma de café puede recordarte una cafetería, un perfume puede hacerte pensar en una persona y el olor de ciertos alimentos puede transportarte a momentos de la infancia.

¿Cómo puedo identificar una experiencia sensorial?

La próxima vez que visites un lugar, pregúntate: ¿qué estoy viendo, escuchando, oliendo, tocando y sintiendo? Si varios de esos elementos parecen tener relación entre sí y generan una sensación particular, probablemente estás viviendo una experiencia diseñada para involucrar tus sentidos.

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¿Cómo aplican las empresas el marketing sensorial?

Cuando una persona entra a un lugar, percibe un aroma agradable, escucha música tranquila o se relaciona con un espacio que le emociona. Ocurre algo más que una compra. Vive una experiencia sensorial. Sin

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